La violencia neonazi aumenta en Espa

 Inmigrantes, homosexuales, hippies, negros, árabes, discapacitados, indigentes, prostitutas, anarquistas… O simplemente gentes que les miran a los ojos o quien se resista a su terror intimidatorio. Todos ellos son víctimas potenciales de las agresiones físicas de las bandas racistas y grupos neonazis que en más de una ocasión han desembocado en viles crímenes. En concreto, según el Informe Raxen que elabora Movimiento contra la Intolerancia, el pasado año se registraron en España 292 ataques documentados, y desde comienzos de los años noventa más de 80 homicidios han sido fruto de la barbarie neofascista. Sólo en la capital, las agresiones homófobas se han cuadriplicado en el último año (de 11 a 43), según el Colectivo Gay de Madrid (Cogam). Por su parte, el Observatorio de la Diversidad de Orientación Sexual e Identidad de Género (ODOS) cifra en más de 2.000 las denuncias presentadas por discriminación homosexual a lo largo de 2009.

Al no disponerse en España de ninguna estadística oficial de las agresiones racistas y de la violencia neonazi en general, es entonces cuando aparece el loable esfuerzo que desempeña la Oficina de Solidaridad con las Víctimas del Movimiento contra la Intolerancia, que ha informado, orientado y atendido “más de 600 casos de violencia protagonizado por estos grupos el pasado año”, junto al balance de ataques que recopila periódicamente el Informe Raxen. Como parte activa, esta ONG también se ha personado como acusación popular en los homicidios racistas que acabaron con la vida de víctimas como Ricardo Rodríguez, David González, Aitor Zabaleta o Augusto Ndombele.

Uno de los crímenes que más ha conmocionado a la opinión pública fue el de Carlos Palomino, ocurrido en noviembre de 2007. El joven antifascista de 16 años murió a manos de Josué Estébanez, quien le asestó un navajazo en el Metro de Madrid que acabó con su vida cuando se dirigía a reventar una manifestación convocada por las Juventudes de Democracia Nacional. La Audiencia Provincial de Madrid condenó el pasado año al agresor a 26 años de cárcel por un delito de asesinato con la agravante de motivos ideológicos. Asimismo, en mayo, un inmigrante magrebí fue agredido y asesinado en Lepe (Huelva) por un grupo de menores que le profirieron insultos racistas y xenófobos. En total, en 2009 se cometieron en España seis homicidios que “podrían ser calificados como crímenes de odio”, según atestigua el último Informe Raxen de la ONG.

El peligro no acaba ahí. A día de hoy “persisten unos 150 grupos ultras que actúan, sobre todo, en los campos de fútbol de Primera y Segunda División”, según aseguran fuentes de Movimiento contra la Intolerancia. Los inmigrantes, a juicio de las mismas fuentes, se postulan como “el chivo expiatorio” de los futuros ataques neonazis. Recientes datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revelan que “la mayoría” de los españoles dirigen su mirada reprobatoria a quienes vinieron a buscar una oportunidad para encontrar una vida digna en su huida de la miseria con motivo de la actual crisis económica. Por su parte, el Defensor del Pueblo ha advertido del crecimiento del racismo, mientras que el Observatorio de la Convivencia Escolar constataba un aumento de la intolerancia adolescente hacia inmigrantes, gitanos y judíos.

Agitación contra los inmigrantes

Al parecer, según constatan desde la ONG, la nueva ultraderecha española ha elegido, a imitación de sus homólogos en Europa, un eje prioritario de lucha política: la agitación contra los inmigrantes. Su discurso contra la inmigración “descansa en una fuerte propaganda que atiza el miedo a la invasión, criminaliza al inmigrante, alienta el choque cultural y religioso y desacredita la democracia”, advierten desde Movimiento contra la Intolerancia. Como claro exponente aparece la figura de Josep Anglada. El político catalán preside el partido Plataforma per Catalunya, que ostenta cuatro concejales en el Ayuntamiento de Vic (Barcelona) tras las últimas elecciones autonómicas celebradas en 2007. Ahora pretende ser candidato a presidente de la Generalitat.

La amenaza del neofascismo español también está presente en la Red. Internet se ha convertido en un espacio privilegiado para difundir el mensaje de la nueva ultraderecha. De una web, NuevOrden, que era la referencia a finales de los noventa se ha pasado, en la actualidad, “a cerca de 200 webs, blogs, foros y otros espacios donde se difunden ideas que incitan al odio y al racismo de manera impune”. Hasta el canal de videos Youtube, la web de vídeos más vista, ha llegado a difundir imágenes neonazis y palizas a inmigrantes ocurridas en el barrio valenciano de Barona y que, por fortuna, ya han sido retiradas. Ante esta situación “de desamparo”, Movimiento contra la Intolerancia exige a las autoridades la aplicación de artículo 510 del Código Penal, que castiga con prisión a quienes por Internet inciten al odio, a la discriminación o la violencia xenófoba, racial, neonazi o a cualquier otra manifestación de intolerancia criminal.

Font: Periodismo Humano  

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