La frontera sur de Europa es otro Muro de la Verguenza

El día nueve de febrero comienza una de las redadas que los militares marroquíes suelen hacer en los campamentos donde se encuentran inmigrantes del África subsahariana esperando para pasar a Europa. En concreto, unos seiscientos militares, según versión de los inmigrantes, entraron a las seis de la mañana del día de ayer al campamento de refugiados económicos y políticos que se encuentra en las proximidades de la frontera de Ceuta con Marruecos. Pasaron allí toda la mañana, haciendo una limpieza del campamento, consistente en detener para deportar a los inmigrantes, y de paso hacerse con todos los enseres de valor que puedan tener estos ciudadanos africanos. Cuando los inmigrantes que estaban escondidos regresaban al campamento, otra vez los militares volvían a entrar y esa operación sorpresa hizo que apresasen a un grupo numeroso.

Sobre las siete de la tarde los inmigrantes se reagrupaban nuevamente, después de todo un día sin comer, ni beber agua, cansados de correr por las colinas. También totalmente incomunicados porque las baterías de los teléfonos móviles, pieza imprescindible para sobrevivir, se habían agotado. Entre el grupo había dos niñas, una de diez años y otra de seis, también sin comer, sin dormir, destrozadas por el esfuerzo físico y por el miedo. A las doce de la noche sabían que hoy por la mañana los militares entrarían de nuevo al bosque y todos salieron a dormir en las colinas cercanas. En su huída les sorprendió la lluvia, toda la noche a la intemperie, en el frío, calados hasta los huesos.

Efectivamente, a las siete de la mañana del día de hoy, los militares han entrado de nuevo. También hoy eran tan numerosos como ayer, han rodeado y subido hasta las colinas donde se refugian los inmigrantes. A las dos de la tarde los cuerpos de seguridad de Marruecos se han marchado del bosque, han apresado un número importante de inmigrantes que serán deportados a Oujda, para ser enviados a Argelia. A las cuatro menos veinticinco los militares volvían a entrar, después de dejar al primer grupo de detenidos. Todos tienen miedo a ser deportados a Oujda, los campamentos de Argelia son muy peligrosos y las condiciones son muy difíciles. Veinte africanos han muerto en Argelia desde que empezó la ola de frío.

La desgracia se ha cebado con toda la comunidad subsahariana. La comunidad de Congo aún no sabe los nombres de las posibles nuevas víctimas en la entrada a Ceuta. La noche pasada seis congoleses intentaron entrar a Ceuta nadando, con la ayuda de guías marroquíes, sólo una mujer ha llegado a tierra firme. Estaba bajos los efectos del shock porque ha visto desaparecer en el mar a sus otros cinco compañeros. Dice que los guías les dejaron solos en el mar. Muchas de las personas que intentan cruzar por este método ni siquiera saben nadar. Congo Kinshasha es un país destrozado por los conflictos bélicos, durante años sufrió la dictadura férrea de Mobutu y después la rebelión en el este del país llevó a una guerra sangrienta, de la que hace poco se ha firmado una paz que no es aún real.

Quiere decir que éstos inmigrantes no salen de sus países y exponen sus vidas por nada, detrás hay una verdadera presión de las guerras y las hambrunas, de ese continente expoliado por las multinacionales del primer mundo y expuesto al negocio del tráfico de armas. Pero también durante el camino, la ruta, como lo llaman ellos, también se muere, pero no sólo por el efecto perverso de los traficantes de personas, sino por las malas políticas migratorias de los Estados europeos. Los traficantes no existen sin las fronteras y el la militarización fronteriza no deja de ser un negocio. Las redadas de estos días se pagan con nuestro dinero, es inversión en control de fronteras.

Nos preguntamos si todas estas operaciones obedecen a las numerosas denuncias que organizaciones sociales habían efectuado sobre la actuación de la Guardia Civil en la deportación de inmigrantes africanos a territorio marroquí. En lo denunciado podíamos encontrar que se deportaban ciudadanos africanos en posesión de demanda de asilo político y que en muchos casos se había torturado y maltratado a los inmigrantes durante las deportaciones. De hecho, en la frontera de Ceuta había habido un cambio de actitud en el control fronterizo y los inmigrantes declaraban que ahora la Guardia Civil les trataba con un mayor respeto. “El trabajo que ellos ya no hacen, ahora lo hacen los militares marroquíes, vienen con gente que nos roba y también ellos nos roban, si les pagas dinero no te deportan. Estábamos contentos porque la Guardia Civil había dejado un poco de maltratarnos, creíamos que había un cambio pero es peor ahora porque el trabajo se hace en un país sin derechos humanos, aquí ni podemos denunciar nada”, nos testimonian los afectados.

Estas personas saben que, de ser detenidas, les espera una deportación inhumana o bien un tiempo en la prisión de Tetuán, ya que la ley marroquí considera un delito ser inmigrante. “Pasé doce días en la cárcel durante el Ramadán, embarazada de ocho meses, después de que la Guardia Civil me entregase a la policía marroquí. Cada día a las seis de la tarde me daban un trozo de pan y agua hasta el día siguiente, yo les decía que era cristiana que no hacía Ramadán pero no les importaba. Después me enviaron a Oujda y de allí a Argelia. Un milagro y la solidaridad de alguna gente me hace estar aquí protegida y con mi hijo nacido bien, en Argelia hubiese muerto”.

A la vista de los hechos que a continuación se relatan, las organizaciones firmantes:

  • Pedimos a las autoridades marroquíes el cese inmediato de la búsqueda y apresamiento de inmigrantes africanos, violando sistemáticamente los derechos humanos.
  • Pedimos a las autoridades españolas que las buenas relaciones entre el Reino marroquí y el Estado español no tenga como víctimas propiciatorias a los inmigrantes del África negra, respetándose su derecho a pedir asilo.
  • Pedimos a las autoridades europeas que asuman su responsabilidad al ofrecer a países terceros, donde los derechos humanos no están garantizados, dinero para el control de los flujos migratorios.
  • Pedimos inmediatamente una investigación de Naciones Unidas en las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, y en la actuación de las fuerzas de seguridad del Estado español y el reino de Marruecos contra inmigrantes del África negra.

Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía y Federación de Asociaciones de SOS RACISMO del Estado español

14 febrero 2005

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