Ante la celebración del 64º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Comunicat de la Federación de Asociaciones de SOS Racismo en el Estado Español.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada y proclamada por Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 fue el primer reconocimiento internacional de que todos los seres humanos tienen derechos y libertades fundamentales y continúa siendo hoy en día un documento plenamente válido: los valores básicos de dignidad humana, no discriminación, igualdad, equidad y universalidad se deben aplicar a todas las personas, en todos los lugares y en todo momento.

Sin embargo, cuando los derechos universales se pasan por el tamiz de la extranjería dejan de ser universales y se desdoblan en derechos “para los de aquí “ y obligaciones para “los del otro lado”. A este respecto, desde la Federación estatal de SOS RACISMO nos preocupa especialmente el retroceso que se ha producido en el acceso a la sanidad pública al que se han visto próvidas miles de personas por su situación administrativa. La mercantilización de los derechos humanos nos convierte a todas y todos en más vulnerables. Hoy se niega al inmigrante irregular el derecho fundamental a la atención sanitaria; ¿y mañana?

El año 2012 comenzaba con la muerte el 6 de enero de un joven guineano de 21 años cuando estaba ingresado en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Zona Franca, Barcelona, a la espera de su expulsión. Continúa el mes de septiembre cuando el Gobierno español realiza una expulsión colectiva de 73 inmigrantes que se encontraban en la Isla de Tierra vulnerando abiertamente la legislación española y la internacional aplicable a la materia y termina, de momento, con el anuncio de otorgamiento de un permiso de residencia a quien compre una vivienda.

Se está generando y alimentando una sociedad cada vez más fracturada en la que los colectivos más desfavorecidos son concebidos y tratados como un problema, en la que se criminaliza la pobreza. Los discursos de prioridad nacional cobran ahora un nuevo significado y se alimentan de viejos prejuicios reforzados por expectativas de ahorro.

En este contexto de crisis de un sistema capitalista y ante la progresiva pérdida de derechos fundamentales, se hace imprescindible reclamar el derecho de ciudadanía universal, como condición inherente a las personas, que nunca puede estar sujeto a leyes o normas que atienden al lugar de nacimiento, situaciones económicas ni políticas.

Una sociedad en la que no se respetan los derechos humanos es una sociedad enferma. Si los recursos escasean y el miedo se instala en la sociedad, la inmigración pone al desnudo nuestras carencias porque, al fin y al cabo, el tratamiento que damos a nuestros inmigrantes nos da la medida de los principios éticos que rigen nuestra sociedad. El odio al inmigrante o a quien simplemente es diferente no debería resultarnos algo ajeno; hoy son ellas y ellos, …..¿y mañana?

Donostia- San Sebastián 10 de diciembre de 2012

Mikel Mazkiaran

Secretario Federacion estatal SOS RACISMO

 

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